Mostrando entradas con la etiqueta fieles difuntos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fieles difuntos. Mostrar todas las entradas

Mi ser querido que murió, es un angelito ?


Es correcto?. 

En el lenguaje popular y el cariño a la familia, llamar "angelito" a un ser querido fallecido, expresa el deseo de sentir y dar consuelo. 

Dos preguntas frecuentes entre los fieles, respondidas a la luz del Catecismo, los Padres de la Iglesia y la tradición de los santos.

I. ¿Se convierte un difunto en «angelito»?

Desde la perspectiva de la teología católica, la doctrina de los Padres de la Iglesia y el Magisterio, no es teológicamente correcto decir que una persona o un familiar difunto (incluso un niño) se ha convertido en un «angelito» en el cielo. Se reconoce que se suele decir como una expresión popular de cariño o consuelo afectuoso, pero la enseñanza de la Iglesia marca una distinción clara y fundamental sobre la naturaleza de los seres en la creación.

1. Los seres humanos y los ángeles son naturalezas distintas

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 328-330) y Santo Tomás de Aquino (el Doctor Angélico), Dios creó distintos órdenes en la creación:

  • Los ángeles: son seres puramente espirituales, incorpóreos, creados por Dios desde el principio con esa naturaleza propia. Un ángel nunca fue ni será humano.
  • Los seres humanos: somos seres compuestos, corpóreos y espirituales (cuerpo y alma).

Un alma humana no se metamorfosea ni cambia de especie ontológica al morir. El hombre no cambia de naturaleza al ir al cielo: sigue siendo humano.

2. Lo que enseñan los Padres de la Iglesia y los teólogos

Los Padres de la Iglesia y grandes teólogos han insistido en la dignidad superior del destino humano:

  • San Juan Crisóstomo y San Agustín: explicaban que los difuntos en la gracia de Dios entran en el estado de las almas bienaventuradas o santos, pero no sufren una mutación a la naturaleza angelical.
  • Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica): enseña que cada especie creada mantiene su propia naturaleza. El ser humano está destinado a la resurrección de la carne. Si el alma se convirtiera en un ángel, la resurrección futura de los cuerpos carecería de sentido.
  • Dignidad del ser humano redimido: San Pablo (1 Corintios 6, 3) señala que los santos redimidos incluso «juzgarán a los ángeles», lo que evidencia que la condición de los redimidos en Cristo tiene una dignidad gloriosa propia, diferenciada de los seres angelicales.

3. La esperanza cristiana: la resurrección de la carne

Afirmar que alguien «se convirtió en ángel» opaca una verdad fundamental del Credo católico: la resurrección de la carne.

  • Al morir, el alma humana se separa temporalmente del cuerpo.
  • En la Parusía (la venida final de Cristo), los difuntos resucitarán con sus propios cuerpos glorificados, no como espíritus puros (ángeles).

Resumen y forma precisa de expresarlo

Expresión popular Realidad teológica católica
«Ganó sus alas» / «Es un angelito» Incorrecto: confunde dos creaciones de naturaleza distinta.
«Es un alma bienaventurada» / «Es un santo en el cielo» Correcto: reconoce que el ser humano difunto goza (o está llamado a gozar) de la Visión Beatífica de Dios como ser humano redimido.

Nota pastoral: aunque la Iglesia enseña que la expresión no es precisa doctrinalmente, reconoce que las personas la usan con frecuencia por falta de formación teológica o como una metáfora poética de consuelo ante la inocencia y la muerte de los seres queridos.


II. ¿La mayoría de los que mueren pasan primero por el purgatorio?

Desde la perspectiva de la teología católica, el Catecismo y la tradición de los santos, la afirmación de que la gran mayoría de los que mueren pasan primero por el purgatorio es una opinión teológica muy extendida, sumamente respetada y tradicional, aunque la Iglesia no ha definido dogmáticamente un porcentaje exacto de quiénes van allí.

1. La exigencia absoluta de la santidad para ver a Dios

La Escritura señala que sin la santidad nadie verá al Señor (cf. Hb 12, 14). El purgatorio es definido por el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1030) como la purificación final de los elegidos, necesaria para alcanzar la santidad requerida para entrar en la alegría del cielo.

Los teólogos suelen razonar de la siguiente manera:

  • Los santos canonizados y las almas que mueren con un grado altísimo de conversión, amor perfecto y totalmente libres de apego al pecado o de deudas temporales del pecado, entran de manera directa a la presencia de Dios (el Cielo).
  • Los condenados son aquellos que mueren en pecado mortal y en rechazo definitivo de la gracia y de Dios (el Infierno).
  • La inmensa mayoría de los bautizados, aunque mueren en la gracia y la amistad de Dios (es decir, se salvan), lo hacen con debilidades, faltas veniales no perdonadas plenamente, o con apegos desordenados a las cosas terrenas y secuelas del pecado que no han sido reparadas por completo en vida.

Dado que «nada manchado entrará en el cielo» (Ap 21, 27), la misericordia de Dios provee el purgatorio como un «hospital espiritual» o un fuego de amor purificador para sanar lo que quedó enfermo o imperfecto.

2. Lo que dijeron los santos y doctores de la Iglesia

Muchos santos místicos y doctores de la Iglesia compartieron la visión de que son pocos los que van directamente al cielo sin pasar por ninguna purificación:

  • San Agustín: en sus escritos sobre los difuntos y el cuidado que se les debe, sugería que para la mayoría de las personas las culpas de la vida ordinaria requieren una purificación posterior a la muerte; de ahí la importancia vital de la oración y del sacrificio de la Misa por los difuntos.
  • San Alfonso María de Ligorio: sostenía que son muy pocas las almas que van directamente al cielo sin pasar por el purgatorio, debido a las múltiples faltas cotidianas y a la fragilidad humana.
  • El Cura de Ars (San Juan María Vianney): en sus catequesis sobre la misericordia y la justicia divina, insistía frecuentemente en cuánto debemos cuidar nuestras almas para evitar o mitigar esa purificación rigurosa.

3. Una perspectiva de esperanza y misericordia

Aunque la palabra «purgatorio» suele evocar la idea de un castigo o sufrimiento, la teología católica (apoyada en el pensamiento de teólogos modernos como el papa Benedicto XVI en su encíclica Spe Salvi) recalca que el purgatorio es un acto de la infinita misericordia de Dios.

  • No es un infierno «en miniatura» ni una antesala de la condenación, sino un estado de esperanza segura.
  • Es el encuentro con el fuego abrasador del amor de Cristo. Ese amor quema y purifica los residuos del egoísmo y del pecado, doliendo por haber ofendido al Amor, pero con la absoluta certeza de que el alma ya está salvada y destinada a la gloria eterna.

Por esta razón, la Iglesia siempre ha fomentado con muchísimo cariño la Comunión de los Santos: saber que nuestras oraciones, sacrificios y las Misas que ofrecemos pueden ayudar, consolar y acelerar la entrada de esas almas a la luz plena del cielo.

«Descanso eterno dales, Señor, y brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.»


. 🔥 ¿QUÉ DICE LA IGLESIA SOBRE LAS CENIZAS Y SU LUGAR DE REPOSO?



En los últimos años, la cremación se ha vuelto cada vez más común. Esto ha generado preguntas sinceras entre los creyentes:
👉 ¿Qué dice la Iglesia sobre las cenizas?
👉 ¿Importa dónde se depositan?
👉 ¿Afecta esto al alma del difunto?

La respuesta de la Iglesia, fiel a la Biblia, la Tradición y el Magisterio, es clara y profundamente humana.


✝️ 1. La Iglesia permite la cremación

La Iglesia Católica no prohíbe la cremación, siempre que no se elija por motivos contrarios a la fe cristiana.

📘 Catecismo de la Iglesia Católica (CEC 2301):

“La Iglesia permite la cremación, si no cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo”.

👉 La fe cristiana no depende del modo en que el cuerpo se descompone, sino del poder de Dios que resucita.


✝️ 2. ¿Por qué la Iglesia prefiere la sepultura?

Desde los primeros siglos, la Iglesia ha preferido enterrar a sus muertos, siguiendo el ejemplo de Cristo.

📖 1 Corintios 15,42

“Se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible”.

La sepultura no es solo una costumbre:

  • es un acto de fe,

  • un signo de esperanza,

  • una confesión silenciosa de la resurrección.


✝️ 3. ¿Qué dice el Magisterio sobre las cenizas?

El documento clave es la Instrucción Ad resurgendum cum Christo (2016), del Magisterio de la Iglesia.

✅ Lo que la Iglesia permite

  • Conservar las cenizas en:

    • un cementerio,

    • un columbario,

    • o un lugar sagrado bendecido.

❌ Lo que la Iglesia no autoriza

  • Dispersar las cenizas en la naturaleza

  • Guardarlas en casa

  • Dividirlas entre familiares

  • Convertirlas en objetos conmemorativos

👉 No por superstición, sino por fidelidad a la fe cristiana.


✝️ 4. ¿Por qué no se recomienda dejarlas fuera de un lugar sagrado?

La Iglesia no habla de castigos, sino de signos.

🧠 Razones profundas:

  • Dignidad del cuerpo, que fue templo del Espíritu Santo

  • Memoria comunitaria, que permite oración y recuerdo

  • Testimonio público de fe, incluso después de la muerte

📖 Isaías 57,2

“Entra en la paz; descansan en sus lechos”.


✝️ 5. ¿Qué pasa si las cenizas ya están fuera de un cementerio?

Aquí la Iglesia actúa con misericordia pastoral.

👉 La Iglesia NO enseña que:

  • el alma esté en peligro,

  • haya condenación,

  • se pierda la esperanza de resurrección.

👉 SÍ invita, cuando es posible:

  • a trasladar las cenizas a un lugar sagrado,

  • a mantener la oración por el difunto,

  • a vivir la memoria cristiana con esperanza.

📖 Eclesiastés 12,7

“El polvo vuelve a la tierra como era, y el espíritu vuelve a Dios”.


✝️ 6. Tradición viva de la Iglesia

Desde los Padres de la Iglesia hasta hoy, el cuidado del cuerpo expresa una verdad profunda:

lo que Dios ha creado y redimido no se desprecia, se espera.

El respeto por los restos mortales no es miedo,
es fe en la resurrección.


🧠 CONCLUSIÓN

El lugar de las cenizas no determina el destino del alma,
pero sí habla de nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra memoria.

La Iglesia cuida estos signos porque:

  • creemos en la resurrección,

  • honramos el cuerpo,

  • y necesitamos lugares que anuncien esperanza incluso en el silencio.


🙏 “Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.”


 EL RESPETO A LOS MUERTOS     

Fiesta de todos los santos, 1 de noviembre

Si no creyéramos en una vida después de la muerte, no valdría la pena celebrar la fiesta de los santos.


Los santos no son superhombres, ni han nacido perfectos.
La clave: el amor de Dios.
Jesucristo nos enseña a volvernos santos.

Fiesta de los fieles difuntos
Jesús una esperanza que no defrauda
Llamados a estar con Dios en el Cielo
María Reina de todos los Santos, oración
Oración por los fieles difuntos
Llamados a orar por las bendita almas
No invocar los muertos



Benedicto XVI, 2 nov 2011.
La Solemnidad de Todos los Santos es una ocasión propicia para elevar la mirada desde las realidades terrenas, marcadas por el tiempo, a la dimensión de Dios, la dimensión de la eternidad y de la santidad.

No invocar los muertos

Deuteronomio 18, 10-12

10 Que no haya entre ustedes nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinación, la astrología, la magia o la hechicería.
11 Tampoco habrá ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos.
12 Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Señor, tu Dios, y por causa de estas abominaciones, él desposeerá a esos pueblos delante de ti.

El Catecismo:
2116 Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir (cf Deu_18:10; Jer_29:8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

Mas bien oremos por nuestros fieles difuntos:
Ofrecer por ellos oraciones pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados” (2 M 12, 45)" (LG 50). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor. Continuar leyendo... de clic aquí


Aquí más temas sobre la muerte y la resurrección

Fiesta de los fieles difuntos

La Conmemoración de los Fieles Difuntos, popularmente llamada Día de Muertos o Día de Difuntos, es una celebración que tiene lugar el día 2 de noviembre, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y, especialmente, por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

Las siguientes son catequesis del Papa Juan Pablo II, sobre la fiesta de los fieles difuntos:


meditar en la muerte desde la victoria de Cristo, catequesis de JPII, 2 nov 1988

"Espero la resurrección de los muertos y la vida eterna", catequesis de JPII, en la fiesta de los fieles difuntos, 2 nov 1983

catequesis de JPII, en la fiesta de los fieles difuntos, 2 nov 1994

Orar por las almas de los MUERTOS

"Y rogaron al Señor que aquel pecado les fuera totalmente perdonado. Judas exhortó a sus tropas a conservarse sin pecado, pues acababan de ver lo que había pasado a los que habían muerto por su pecado. Hizo una colecta entre los soldados y reunió dos mil dracmas de plata, que envió a Jerusalén para que ofrecieran un sacrificio por el pecado, actúo recta y noblemente pensando en la RESURRECCIÓN, pues si él no hubiera creído qué los MUERTOS HABRÍAN DE RESUCITAR, había sido ridículo y superfluo rezar por ellos. Pero, creyendo firmemente que a los que mueren piadosamente les está reservado larga recompensa, pensamiento santo y piadoso ofreció el sacrificio expiatorio para que los muertos fueran absueltos de sus pecados" 2Mac. 12,42-46.
 "Se generoso con todos los vivos y a los muertos no les niegue su piedad" Edo.7,33.
 "Hay algunos que se hacen bautizar por los que han muerto, ¿qué sentido tendría ese bautismo, sí es cierto que los muertos no resucitan?" lCor.15,29.
DE CLIC AQUI PARA IR A LOS DEMAS TEMAS DEL MANUAL "DEFENDAMOS NUESTRA FE"

Llamados a orar por los difuntos

FIESTA DE LOS FIELES DIFUNTOS,  No invocar a los muertos, El duelo por un muerto

Porque estamos en comunión con los difuntos
958 La comunión con los difuntos. "La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció por ellos oraciones pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados” (2 M 12, 45)" (LG 50). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor...

Las almas del purgatorio y la Virgen del Carmen

VIRGEN DEL CARMEN  / ALMAS DEL PURGATORIO

Oración por las almas del Purgatorio

A esta promesa de la Virgen del Carmen se llama privilegio sabatino.
Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen

Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3, 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Condiciones para que aplique este privilegio

1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.

El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes.

Todos los temas sobre la Virgen del Carmen

Esta información a sido tomada de la página: http://www.corazones.org/maria/carmen_virgen/a_carmen.htm
Editado en Villanueva Casanare, parroquia del Sagrado Corazón de Jesús

Llamados a estar con Dios en el Cielo

Solemnidad de todos los santos
1 Jn 3, 1-2
 Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce... Somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.

Sab 3:1-9
Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento podrá alcanzarlos.
A los ojos de los insensatos están bien muertos y su partida parece una derrota.
Nos abandonaron: parece que nada quedó de ellos. Pero, en realidad, entraron en la paz. 
Aunque los hombres hayan visto en eso un castigo, allí estaba la vida inmortal para sostener su esperanza:
después de una corta prueba recibirán grandes recompensas. Sí, Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él.
Los probó como al oro en el horno donde se funden los metales, y los aceptó como una ofrenda perfecta.
Cuando venga Dios a visitarnos, serán luz, semejantes a la centella que corre por entre la maleza.
Gobernarán naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confiaron en él conocerán la verdad, los que fueron fieles en el amor permanecerán junto a él.


Apo 21:1
Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar no existe ya.
 Y vi a la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia que se adorna para recibir a su esposo.
 Y oí una voz que clamaba desde el trono: "Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos;
él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado."
 Y el que está sentado en el trono dijo: "Ahora todo lo hago nuevo". Luego me dijo: "Escribe que estas palabras son ciertas y verdaderas."
 Y añadió: "Ya está hecho; yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed yo le daré de beber gratuitamente del manantial del agua de la vida.
 Esa será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mí.

Mat 5:1-12
Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor.
 Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
 "Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
 Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
 Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
 Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.
 Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
 Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
 Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.
 Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes.


Jesús una esperanza que no defrauda

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Homilía del Santo Padre FRANCISCO
Cementerio romano del Verano, Viernes 1 de noviembre de 2013

"la esperanza no defrauda porque el Señor Jesús no decepciona"


Es muy bella la visión del Cielo que hemos escuchado en la primera lectura: el Señor Dios, la belleza, la bondad, la verdad, la ternura, el amor pleno. Nos espera todo esto. Quienes nos precedieron y están muertos en el Señor están allí. Ellos proclaman que fueron salvados no por sus obras —también hicieron obras buenas— sino que fueron salvados por el Señor: «La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero» (Ap 7, 10). Es Él quien nos salva, es Él quien al final de nuestra vida nos lleva de la mano como un papá, precisamente a ese Cielo donde están nuestros antepasados. Uno de los ancianos hace una pregunta: «Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?» (v. 13). ¿Quiénes son estos justos, estos santos que están en el Cielo? La respuesta: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero» (v. 14).

El respeto a los muertos

NO INVOCAR A LOS MUERTOS
2299 A los moribundos se han de prestar todas las atenciones necesarias para ayudarles a vivir sus últimos momentos en la dignidad y la paz. Serán ayudados por la oración de sus parientes, los cuales velarán para que los enfermos reciban a tiempo los sacramentos que preparan para el encuentro con el Dios vivo.

2300 Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad en la fe y la esperanza de la resurrección. Enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal (cf Tb 1,16-18), que honra a los hijos de Dios, templos del Espíritu Santo.

2301 La autopsia de los cadáveres es admisible moralmente cuando hay razones de orden legal o de investigación científica. El don gratuito de órganos después de la muerte es legítimo y puede ser meritorio.

La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo (cf CIC, can. 1176,3).

Llamados a orar por los difuntos

San Juan Macías y las ALMAS DEL PURGATORIO

Del libro del P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.

15. Una de las características principales de la vida de san Juan Macías fue su amor y devoción a las almas del purgatorio. Muchos testigos certificaron en el Proceso que nunca lo habían visto sin tener el rosario en su mano izquierda. Lo tenía en la mano cuando partía el pan en el comedor, y cuando se le preguntaba por quién estaba rezando el rosario, siempre decía que por las almas del purgatorio.

 Una noche, estando en la iglesia, le dieron voces de la capilla de enfrente, llamándolo por su nombre. Alzó los ojos y vio un gran número de gentes que le pedían con lágrimas y suspiros los encomendase a Dios y aplicase por ellos sus oraciones, ayunos y penitencias. Le decían: “Siervo de Dios, acuérdate de nosotras, no nos olvides; socórrenos con tus oraciones en la presencia de Dios y ruega a su divina Majestad que nos saque de estas penas”

Era tanta la multitud que parecía un gran enjambre de abejas y, entendiendo que eran las almas benditas del purgatorio, les respondi: “Qué puedo yo, santas almas, hacer ni pedir por vosotras, siendo un hombre tan miserable?”. Y desde entonces comencè a rogar por ellas, aplicándoles uno de tres rosarios, que de rodillas, rezaba todos los días y veinte estaciones al Santísimo Sacramento cada día; y de sus comuniones, una sí y otra no, con otras obras de piedad, ayunos y penitencias… Y le visitaban muchísimas almas, unas dándole gracias del beneficio que habían recibido, y otras, que no habían venido, le buscaban para empeñarle con Dios a que rogase por ellas. Y el siervo de Dios multiplicaba sus ruegos, doblaba sus penitencias y continuaba los ayunos 96 .

Otra noche estaba en oración y oyó sobre el altar una gran palmada que estremeció la capilla y luego, inmediatamente, un suspiro triste y lastimero; y entendió luego que era alguna alma en pena y le preguntó quién era. Le respondió que era el alma de fray Juan Sayago que venía a valerse de sus ruegos para con Dios; que tuviese lastima de él y procurase sacarle del purgatorio, porque estaba padeciendo atrocísimos tormentos.

Le prometió hacerle así y, aquella noche y las dos que siguieron, le aplicó todas sus obras interiores y exteriores a este hermano, que era un religioso lego de la misma Orden, que acababa de expirar en el convento del Rosario de Lima, y era a la misma hora en que, sacando de la enfermería el cadáver, lo habían puesto en la iglesia para enterrarlo al día siguiente... A los tres días, estando en el mismo altar, vio salir una visión hermosa y resplandeciente que, poco a poco, se fue elevando hacia el cielo, y entendió que era el alma del fraile lego, su hermano, que libre del purgatorio, pasaba de aquellas penas al descanso de la bienaventuranza 97 .

 Él dijo alguna vez que, según una revelación divina, había conseguido la liberación del purgatorio de un millón cuatrocientas mil almas. Algunos sacerdotes de su Comunidad dieron testimonio de esta cifra en el segundo proceso de Lima, diciendo que habían leído con certeza esta cifra en la relación de su muerte que circulaba en toda la provincia dominicana de San Juan Bautista del Perú. Especialmente, su anciano confesor, el padre Gonzalo García, juró habérselo oído decir y lo mismo el que fue su Prior, el padre Blas de Acosta, quien aseguró: Todos los días rezaba el rosario por las almas del purgatorio y hasta aquella hora (en que fray Juan se lo declaraba) habían salido por sus oraciones del purgatorio un millón cuatrocientas mil almas, según bien lo recuerdo 98 .

 Tanto el padre Blas cono el padre Gonzalo habían dicho eso mismo en el primer proceso diocesano.

El duelo por un muerto

Eclesiástico 38, 16-23
16 Hijo mío, por un muerto, derrama lágrimas,y entona un lamento, como quien sufre terriblemente.
Entierra su cadáver en la forma establecida y no descuides su sepultura.
17 Llora amargamente, golpéate el pecho,y observa el duelo que él se merece,
uno o dos días, para evitar comentarios,y luego consuélate de tu tristeza.
18 Porque la tristeza lleva a la muerte y un corazón abatido quita las fuerzas.
19 En la desgracia la tristeza es permanente,y el corazón maldice una vida miserable.
20 No te dejes llevar por la tristeza, aléjala, acordándote de tu fin.
21 Nunca lo olvides: ¡no hay camino de retorno!Al muerto, no podrás serle útil y te harás mal a ti.
22 “Recuerda mi destino, que será también el tuyo: ayer a mí y hoy a ti”.
23 Ya que el muerto descansa, deja en paz su memoria,y trata de consolarte, porque ha partido su espíritu.

Una catequesis del Papa Francisco:

 Jesús tiene poder sobre la muerte (cf Lc 7, 11-15)
 La muerte es una experiencia que forma parte de la vida. 
 La muerte física tiene "cómplices" que son peores que ella, y que se llaman odio, envidia, soberbia, avaricia; en definitiva el pecado del mundo que trabaja para la muerte y la hace aún más dolorosa e injusta.
 La fe impide la muerte. La oscuridad de la muerte se debe afrontar con un trabajo de amor más intenso. "Dios mío ilumina mi oscuridad". Nosotros podemos quitar a la muerte su "aguijón", como decía el apóstol san Pablo (1Co 15,55); podemos impedir que envenene nuestra vida, que haga vanos nuestros afectos, que nos haga caer en el vacío más oscuro.
 En la fe, podemos consolarnos unos a otros, sabiendo que el Señor venció la muerte una vez para siempre.
 El camino es hacer crecer el amor, hacerlo más sólido, y el amor nos custodiará hasta el día en que cada lágrima será enjugada, cuando "ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor" (Ap 21,4).
 Nuestra esperanza es que todos los seres queridos que ya se marcharon, el Señor nos los devolverá y nos encontraremos con ellos (cf Lc 7, 11-15). Esta esperanza no defrauda. " Jesús se lo entregó a su madre", así hará el Señor con todos nuestros seres queridos en la familia.
 Esta fe nos protege de la visión nihilista de la muerte, como también de las falsas consolaciones del mundo, de tal modo que no corra a ritos de superstición.
 Tenemos que llorar en el luto, también Jesús "se echó a llorar" y se "conmovió en su espíritu" por el grave luto de la familia que amaba (Jn 11, 33-37).
 También aprovechará el testimonio sencillo y fuerte de las familias que han logrado superar experiencias similares.
 La lectura y meditación de ka pasión, muerte y resurrección de Cristo y su irrevocable promesa de la resurrección de los muertos.
https://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2015/documents/papa-francesco_20150617_udienza-generale.html

-Aquí más temas sobre la muerte y la resurrección

-1010 Gracias a Cristo, la muerte cristiana tiene un sentido positivo:  http://el-sentido-de-la-muerte-cristiana.html .

-La muerte prematura del justo, Sab 4, 7-17 http://hizomasfuertemife/la-muerte-prematura-del-justo-

-No invocar a los muertos, más bien oremos por nuestros difuntos http://no-invocar-los-muertos.html

-Oración a la Virgen del  Carmen por los fieles difuntos: http://oracion-por-los-difuntos.html