Mostrando entradas con la etiqueta lourdes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lourdes. Mostrar todas las entradas

Oración por los enfermos, a Nuestra Señora de Lourdes


NUESTRA SEÑORA DE LOURDES / ORACIÓN POR LOS ENFERMOS

Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra

Llenos de aficción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón, para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.


Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis:
acordaos, os diré con vuestro siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos, haya sido abandonado de Vos.

Madre tierna! Madre bondadosa! iMadre dulcísima!
Ya  que Dios obra por vuestra mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo...

Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo, la deseada salud.
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más. alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los sagrarios. Amén

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogadpor nosotros.

Rezad tres avemarías.







La Anunciación del Señor, 25 de marzo

LA ENCARNACIÓN  / JESÚS / ARCÁNGEL GABRIEL / VIRGEN MARÍA

Se llama "anunciación" a la visita del Arcángel Gabriel, enviado por Dios a la Virgen María para pedirle que sea la Madre del Verbo por la gracia del Espíritu Santo.

La Iglesia celebra la solemnidad de la Anunciación el 25 de Marzo por ser 9 meses antes de la Navidad (Nacimiento del Señor)

María Santísima un 25 de marzo le dijo a Bernardita en Lourdes: "Yo soy la Inmaculada Concepción".


Benedicto XVI, en la audiencia del 25 de marzo de 2007, nos enseña:

Gracias al «sí» de Cristo y de María, Dios pudo asumir un rostro de hombre.

Cada día contemplamos este misterio al rezar el Angelus.

La Anunciación, narrada al inicio del Evangelio de san Lucas, es un acontecimiento humilde, escondido --nadie lo vio, sólo lo presenció María--, pero al mismo tiempo decisivo para la historia de la humanidad. Cuando la Virgen pronunció su «sí» al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con Él comenzó la nueva era de la historia, que después sería sancionada en la Pascua como «nueva y eterna Alianza».

En realidad, el «sí» de María es el reflejo perfecto del «sí» de Cristo, cuando entró en el mundo, como escribe la Carta a los Hebreos interpretando el Salmo 39: «¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el rollo del libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (10, 7). La obediencia del Hijo se refleja en la obediencia de la Madre y de este modo, gracias al encuentro de estos dos «síes», Dios ha podido asumir un rostro de hombre. Por este motivo la Anunciación es también una fiesta cristológica, pues celebra un misterio central de Cristo: su Encarnación.

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». La respuesta de María al ángel continúa en la Iglesia, llamada a hacer presente a Cristo en la historia, ofreciendo su propia disponibilidad para que Dios siga visitando a la humanidad con su misericordia.

El «sí» de Jesús y de María se renueva de este modo en el «sí» de los santos, especialmente de los mártires, que son asesinados a causa del Evangelio.

En este período de Cuaresma contemplamos más frecuentemente a la Virgen que en el Calvario sella el «sí» pronunciado en Nazaret. Unida a Jesús, testigo del amor del Padre, María vivió el martirio del alma. Invoquemos con confianza su intercesión para que la Iglesia, fiel a su misión, dé al mundo entero testimonio valiente del amor de Dios.

Sobre el Origen de Jesús y la acción de Dios, de clic para ver el tema.

El Papa san León Magno, dice respecto de la encarnación, misterio de la RECONCILIACIÓN: 
La majestad asume la humildad, el poder la debilidad, la eternidad la mortalidad; y, para saldar la deuda contraída por nuestra condición pecadora, la naturaleza invulnerable se une a la naturaleza pasible; de este modo, tal como convenía para nuestro remedio, el único y mismo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, pudo ser a la vez mortal e inmortal, por la conjunción en él de esta doble condición. De clic aquí para ver todo el tema


LOURDES, UNA FUENTE DE GRACIA, CONVERSIÓN Y SANACIÓN"

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES / FUENTE DE LA SALUD
Nuestra Señora en la gruta de Lourdes construye una casa para acoger a sus hijos, especialmente a los enfermos y mas necesitados.

Hace más de 150 años, el 11 de Febrero de 1958, la Virgen Santísima se apareció en la gruta de Masabielle, Lourdes, a una joven llamada Bernardita. ¡Que hermoso regalo nos daba el cielo!… la Inmaculada posaba sus pies en una gruta que era el basurero de la villa… y desde ese lugar de basura, nacería una fuente de gracia y sanación para toda la humanidad.

La Immaculada se aparece en un lugar y éste queda transformado para siempre… Donde Nuestra Madre pone sus pies, aunque sea en un basurero, lo convierte en un Santuario.. en lugar privilegiado de encuentro con el amor de Dios vivo en la Eucaristía, un lugar de gracia y conversión, un lugar de sanación de alma y cuerpo, un lugar de perdón y reconciliación, un lugar, un nuevo y actual Caná, en donde Ella puede comunicar toda la potencia de su amor materno, de su Misión Materna. ¡ Que don tan hermoso son las apariciones marianas y que respuesta de amor deben suscitar en nuestros corazones! ¡He aquí a tu Madre!! He aquí a tu Hijo!!

Sigue llenándose de estos misterios de amor de Dios por la humanidad sufriente y dolida, da clic aquí



Novena a Nuestra Señora de Lourdes.

LA NOVENA EMPIEZA EL 02 DE FEBRERO.



El 11 de febrero, fiesta de la Santísima Virgen de Lourdes, nos recuerda las apariciones de la Virgen a una niña de 14 años que no sabía ni leer ni escribir, pero que rezaba todos los días el rosario, Bernardita Soubirous. Nació en Lourdes en 1844 de padres muy pobres. Por medio de ella la Virgen hizo surgir la prodigiosa fuente del milagro, a la cual acuden peregrinos de todo el mundo para reavivar su fe y su esperanza. Muchos regresan de Lourdes curados también en su cuerpo. La Virgen, durante la segunda aparición, le dijo: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, pero sí en el otro”.

Enlace para ir a la novena https://www.novena a la Virgen de Lourdes.com

VIDENTE DE LOURDES

Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
Bernardita Soubirous, Santa
Vidente de Lourdes, Abril 16


Bernardita Soubirous, Santa


Virgen



El 11 de febrero, fiesta de la Santísima Virgen de Lourdes, nos recuerda las apariciones de la Virgen a una niña de 14 años que no sabía ni leer ni escribir, pero que rezaba todos los días el rosario, Bernardita Soubirous. Nació en Lourdes en 1844 de padres muy pobres. Por medio de ella la Virgen hizo surgir la prodigiosa fuente del milagro, a la cual acuden peregrinos de todo el mundo para reavivar su fe y su esperanza. Muchos regresan de Lourdes curados también en su cuerpo. La Virgen, durante la segunda aparición, le dijo: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, pero sí en el otro”.

A pesar de haber sido dócil instrumento para extener la devoción a la Inmaculada, Bernardita no se contaminó con la gloria humana. El día que el obispo de Lourdes, ante 50.000 peregrinos, colocó la estatua de la Virgen sobre la roca de Massabielle, Bernardita tuvo que permanecer en su celda, víctima de un ataque de asma. Y cuando el dolor físico se hacía más insoportable, suspiraba: “No, no busco alivio, sino sólo la fuerza y la paciencia”. Su breve existencia transcurrió en la humilde aceptación del sufrimiento físico como generosa respuesta a la invitación de la Inmaculada para pagar con la penitencia el rescate de tantas almas que viven prisioneras del mal.

Mientras junto a la gruta de las apariciones se estaba construyendo un grande santuario para acoger a los numerosos peregrinos y enfermos en busca de alivio, Bernardita pareció desaparecer en la sombra. Pasó seis años en el instituto de Lourdes, de las Hermanas de la Caridad de Nevers, y en el que después fue admitida como novicia. Su entrada se demoró debido a su delicada salud. En la profesión tomó el nombre de Sor María Bernarda. Durante los quince años de vida conventual no conoció sino el privilegio del sufrimiento. Las mismas superioras la trataban con indiferencia, por un designio providencial que les impide a las almas elegidas la comprensión y a menudo hasta la benevolencia de las almas mediocres. Al principio fue enfermera dentro del convento, después sacristana, hasta cuando la enfermedad la obligó a permanecer en la cama, durante nueve años, siempre entre la vida y la muerte.

A quien la animaba le contestaba con la radiante sonrisa de los momentos de felicidad cuando estaba a la presencia de la blanca Señora de Lourdes: “María es tan bella que quienes la ven querrían morir para volver a verla”. Bernardita, la humilde pastorcita que pudo contemplar con sus propios ojos a la Virgen Inmaculada, murió el 16 de abril de 1879.

Fue beatificada el año 1935 y el Papa Pío XI la elevó al honor de los altares el 8 de diciembre de 1933.

"Madre amorosa para los jóvenes", el Papa

El Papa ofrece a la Virgen como modelo para los jóvenes


En el acto de veneración a la Virgen ayer en la Plaza de España
ROMA, martes 9 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI ofreció este lunes a la Virgen Inmaculada como modelo para los jóvenes, "joven mujer, llamada a arriesgarlo todo por la Palabra del Señor", durante el tradicional acto de veneración que todos los años la Ciudad de Roma celebra ante el monumento a la Virgen en la Plaza de España.
El Papa propuso a la Virgen como "madre amorosa para los jóvenes", y pidió su intercesión para que éstos "tengan el valor de ser 'centinelas de la mañana'"; así como para "todos los cristianos para que sean alma del mundo en esta época no fácil de nuestra historia".
La Virgen, añadió, "es para todos signo de segura esperanza y consuelo", pues "nos ayuda a creer con más confianza en el bien, a apostar por la gratuidad, por el servicio, por la no violencia, por la fuerza de la verdad; nos anima a permanecer despiertos, a no ceder a la tentación de evasiones fáciles, a afrontar la realidad, con sus problemas, con valor y responsabilidad".
Benedicto XVI se refirió a esta advocación de la Virgen tan querida para los católicos y especialmente tan venerada en Roma, y recordó que aunque el dogma no se proclamó hasta 1854, "la convicción sobre la inmaculada concepción de María existía ya muchos siglos antes".
Recordó también, con motivo de la clausura del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes, que ése fue el título con el que la "hermosa Señora" se dio a conocer a santa Bernardette, confirmando el contenido del dogma proclamado unos años antes por Pío IX.
En referencia a la tradicional entrega, en ese día, de un cesto de rosas blancas por parte del Papa a la Virgen, Benedicto XVI explicó que esas rosas simbolizan no sólo "lo bello", sino también "las espinas, que para nosotros representan las dificultades, los sufrimientos, los males que marcan las vidas de las personas y de nuestras comunidades".
A la Madre "se presentan las alegrías, pero se confían también las preocupaciones, seguros de encontrar en ella conforto para no abatirnos, y apoyo para seguir adelante".
"Como un hijo eleva los ojos al rostro de su mamá y, viéndolo sonriente, olvida todo miedo y dolor, así nosotros, volviendo la mirada a María, reconocemos en ella la "sonrisa de Dios", el reflejo inmaculado de la luz divina, encontramos en ella nueva esperanza incluso en medio de los problemas y los dramas del mundo", añadió.
Finalmente, el Papa ofreció a la Virgen a la Ciudad de Roma, "especialmente a los niños, sobre todo a aquellos gravemente enfermos, a los chicos desfavorecidos y a quienes sufren las consecuencias de situaciones familiares duras".