| Autor: P . Sergio Córdova LC | Fuente: Catholic.net ¡Ha resucitado el Señor! |
| Juan 20, 1-9. Domingo de Resurrección. ¡Pidamos a Cristo resucitado poder resucitar junto con Él, ya desde ahora! |
Juan 20, 1-9 El día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy de mañana cuando aún era de noche, y vio que la piedra del sepulcro estaba movida.Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó. Reflexión |
El Reinado del #InmaculadoCorazónDeMaría fuente inagotable de vida interior para las almas. Invita a conocer, amar y consagrarse al Corazón Inmaculado de María
Biblia y Catecismo
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| Porque es pecado vivir en unión libre? |
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Resurrección del Señor
¿Jesús es un Rey? ¿De que reino?
Porqué JESÚS ES REY?
Tu, oh Cristo, eres rey; tu poder es eterno.
Jesús recibió el poder el honor y la dignidad real, para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran. Su poder es eterno, no se acaba jamás, y Él no dejará nunca de ser rey (Dn 7, 13-14).
Él nos ama, y nos libró de nuestros pecados con su sangre, e hizo de nosotros un reino, sacerdotes para Dios, su Padre. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
¡Miren! Él viene entre las nubes y todos lo verán, aun aquellos que lo habían traspasado.
Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén. Yo soy el Alfa y
Jesús respondió: «Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo,
los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí». Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey?». Jesús respondió: «Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz». (Jn 18, 36-37) Cristo debe ser el Rey de cada uno de nosotros, abramos nuestro corazón a su Santo Espíritu, a su Palabra. Y dejemos que su reinado de amor, justicia y servicio se de a través de nosotros. El vendrá al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos; en la parusia, consultemos Mateo 25, 31-46 Jesús reinará en nosotros si nos decidimos a conocerlo a través de la lectura y la meditación de su Palabra, la oración, participando de una vida de sacramentos, cumpliendo los mandamientos. Imitando a Cristo, estamos llamados a extender su reinado a todos los hombres. VENGA TU REINO El reino de Dios que está dentro de nosotros llegará, con nuestra cooperación, a su plena perfección cuando se realice lo que dice el Apóstol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a él todos sus enemigos, entregue el reino a Dios Padre, para que Dios sea todo en todo. Por esto, rogando incesantemente ......ver más |
Somos seres celestiales
Resucitados con Cristo. Somos seres celestiales
Autor: Pedro García Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
“¡Somos unos resucitados con Cristo!”. Hemos resucitado con Él, como Él y para Él.
¿Por qué?... Podemos seguir el pensamiento del Apóstol
¿Es cierto que, al resucitar Cristo, hemos resucitado también nosotros?
San Pablo es categórico y no puede hablar más claro de cómo lo hace en esta carta a los de Colosas:
“Ustedes han resucitado con Cristo”, “porque Dios nos resucitó con Cristo y nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús” (Col 3,1. Ef 2,6)
¡Resucitó Cristo, mi esperanza!
| Si Jesús ha resucitado, entonces - y sólo entonces- ha ocurrido algo realmente nuevo, que cambia la condición del hombre y del mundo. | |
Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero: Resucitó Cristo, mi esperanza (Secuencia pascual). Llegue a todos vosotros la voz exultante de la Iglesia, con las palabras que el antiguo himno pone en labios de María Magdalena, la primera en encontrar en la maña de Pascua a Jesús resucitado. Ella corrió hacia los otros discípulos y, con el corazón sobrecogido, les anunció: He visto al Señor»(Jn 20,18). También nosotros, que hemos atravesado el desierto de la Cuaresma y los días dolorosos de la Pasión, hoy abrimos las puertas al grito de victoria: ¡Ha resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!. |
Las llagas vivas de Jesús
San Cristóbal de las Casas, 21 de abril de 2014 (Zenit.org) Felipe Arizmendi Esquivel
Durante la Semana Santa, en muchos lugares se organizan representaciones de la Pasión de Jesús y los actores se esfuerzan por reflejar algo de lo que El sufrió. Hay penitentes que llagan su cuerpo para cumplir una “manda”, o para seguir una tradición. En Filipinas, algunos son cruelmente clavados en una cruz. Unas personas se conmueven hasta las lágrimas. Las televisoras compiten por transmitir escenas de los diversos lugares donde se llevan a cabo estas escenificaciones, algunas en plan más bien turístico y cultural, que netamente religioso.
El Viernes Santo, durante la adoración de la cruz, pasamos a besar la imagen del crucificado, en señal de agradecimiento por todo lo que Jesús padeció por nosotros, venerando sus llagas en los pies, en el costado, o en sus manos. Y nos sentimos bien.
Para muchos otros, esto les es indiferente. Es el único tiempo que tienen para vacacionar y lo aprovechan al máximo, sin organizarse para orar, meditar y participar en las celebraciones.
PENSAR
Lo más preocupante es que las llagas vivas de Jesús en los pobres y en todos los que sufren, nos pueden pasar inadvertidas. Es sentimentalmente bonito recordar los dolores de Jesús, pero podemos quedarnos en un sentimiento referente al pasado, sin nada de actualidad, siendo que El sigue sufriendo en todos cuantos se sienten olvidados, traicionados, ofendidos, adoloridos. Hay tantos enfermos abandonados, tantos presos sin quien les dé una mano, tantos migrantes exprimidos, tantos jóvenes incomprendidos, tantos esposos que sufren en el alma por la infidelidad del cónyuge. Y amar y adorar a Jesús es condolernos de estas llagas vivas y hacer cuanto podamos por aliviarlas.
Al respecto, el Papa Francisco nos dice:"El camino hacia el encuentro con Jesús-Dios, son las llagas. No hay otro. En la historia de la Iglesia han habido algunos errores en el camino hacia Dios. Algunos creyeron que al Dios viviente, al Dios de los cristianos, podemos alcanzarlo por el camino de la meditación, y elevarse más a través de la meditación. Eso es peligroso. Cuántos se pierden en ese camino y no llegan. Llegan sí, tal vez, al conocimiento de Dios, pero no de Jesucristo, Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad. A aquello no llegan. Es el camino de los gnósticos.
Hay otros que pensaban que para llegar a Dios hay que ser mortificado y austero, y han elegido el camino de la penitencia: solo la penitencia y el ayuno. Y estos ni siquiera llegaron al Dios vivo, Jesucristo. Son los pelagianos, que creen que lo pueden conseguir con su esfuerzo. Pero Jesús nos dice que la manera de conocerlo es encontrar sus heridas.
Y las heridas de Jesús las encuentras haciendo las obras de misericordia con tu hermano llagado, porque tiene hambre, tiene sed, está desnudo, está humillado, es un esclavo, porque está en la cárcel, en el hospital. Esas son las llagas de Jesús hoy. Y Jesús nos invita a tener un acto de fe en Él, pero a través de estas llagas. Tenemos que tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús, curar las llagas de Jesús con ternura, tenemos que besar las heridas de Jesús, y esto de modo literal. Pensemos qué pasó con san Francisco, cuando abrazó al leproso. Lo mismo que a Tomás: ¡Su vida cambió! Para tocar al Dios vivo no hay necesidad de hacer un curso de actualización, sino entrar en las llagas de Jesús, y para ello solo hay que salir a la calle” (3 julio 2013).
ACTUAR
Quizá tú y yo hemos causado llagas a alguien de la familia, a una amistad, a un compañero de trabajo o de escuela, a un vecino. A veces lo hacemos sin pensar, sin querer, sin una intención explícita de herir; sin embargo, el efecto es el mismo: hacemos sufrir, causamos un daño. Es necesario reconocerlo con humildad y pedir perdón, para sanar la herida que provocamos.
Observa a tu alrededor y verás a muchas personas llagadas, que sufren por distintos motivos, se sienten solas y sin un apoyo cercano. No pases indiferente ante ellas. Acércate, platica, pregunta qué les pasa y analiza si puedes hacer algo. Quizá no les resuelvas todo su problema, pero al menos puedes disminuirle las heridas. Tu amor hace más llevadera su cruz.
Durante la Semana Santa, en muchos lugares se organizan representaciones de la Pasión de Jesús y los actores se esfuerzan por reflejar algo de lo que El sufrió. Hay penitentes que llagan su cuerpo para cumplir una “manda”, o para seguir una tradición. En Filipinas, algunos son cruelmente clavados en una cruz. Unas personas se conmueven hasta las lágrimas. Las televisoras compiten por transmitir escenas de los diversos lugares donde se llevan a cabo estas escenificaciones, algunas en plan más bien turístico y cultural, que netamente religioso.
El Viernes Santo, durante la adoración de la cruz, pasamos a besar la imagen del crucificado, en señal de agradecimiento por todo lo que Jesús padeció por nosotros, venerando sus llagas en los pies, en el costado, o en sus manos. Y nos sentimos bien.
Para muchos otros, esto les es indiferente. Es el único tiempo que tienen para vacacionar y lo aprovechan al máximo, sin organizarse para orar, meditar y participar en las celebraciones.
PENSAR
Lo más preocupante es que las llagas vivas de Jesús en los pobres y en todos los que sufren, nos pueden pasar inadvertidas. Es sentimentalmente bonito recordar los dolores de Jesús, pero podemos quedarnos en un sentimiento referente al pasado, sin nada de actualidad, siendo que El sigue sufriendo en todos cuantos se sienten olvidados, traicionados, ofendidos, adoloridos. Hay tantos enfermos abandonados, tantos presos sin quien les dé una mano, tantos migrantes exprimidos, tantos jóvenes incomprendidos, tantos esposos que sufren en el alma por la infidelidad del cónyuge. Y amar y adorar a Jesús es condolernos de estas llagas vivas y hacer cuanto podamos por aliviarlas.
Al respecto, el Papa Francisco nos dice:"El camino hacia el encuentro con Jesús-Dios, son las llagas. No hay otro. En la historia de la Iglesia han habido algunos errores en el camino hacia Dios. Algunos creyeron que al Dios viviente, al Dios de los cristianos, podemos alcanzarlo por el camino de la meditación, y elevarse más a través de la meditación. Eso es peligroso. Cuántos se pierden en ese camino y no llegan. Llegan sí, tal vez, al conocimiento de Dios, pero no de Jesucristo, Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad. A aquello no llegan. Es el camino de los gnósticos.
Hay otros que pensaban que para llegar a Dios hay que ser mortificado y austero, y han elegido el camino de la penitencia: solo la penitencia y el ayuno. Y estos ni siquiera llegaron al Dios vivo, Jesucristo. Son los pelagianos, que creen que lo pueden conseguir con su esfuerzo. Pero Jesús nos dice que la manera de conocerlo es encontrar sus heridas.
Y las heridas de Jesús las encuentras haciendo las obras de misericordia con tu hermano llagado, porque tiene hambre, tiene sed, está desnudo, está humillado, es un esclavo, porque está en la cárcel, en el hospital. Esas son las llagas de Jesús hoy. Y Jesús nos invita a tener un acto de fe en Él, pero a través de estas llagas. Tenemos que tocar las llagas de Jesús, debemos acariciar las llagas de Jesús, curar las llagas de Jesús con ternura, tenemos que besar las heridas de Jesús, y esto de modo literal. Pensemos qué pasó con san Francisco, cuando abrazó al leproso. Lo mismo que a Tomás: ¡Su vida cambió! Para tocar al Dios vivo no hay necesidad de hacer un curso de actualización, sino entrar en las llagas de Jesús, y para ello solo hay que salir a la calle” (3 julio 2013).
ACTUAR
Quizá tú y yo hemos causado llagas a alguien de la familia, a una amistad, a un compañero de trabajo o de escuela, a un vecino. A veces lo hacemos sin pensar, sin querer, sin una intención explícita de herir; sin embargo, el efecto es el mismo: hacemos sufrir, causamos un daño. Es necesario reconocerlo con humildad y pedir perdón, para sanar la herida que provocamos.
Observa a tu alrededor y verás a muchas personas llagadas, que sufren por distintos motivos, se sienten solas y sin un apoyo cercano. No pases indiferente ante ellas. Acércate, platica, pregunta qué les pasa y analiza si puedes hacer algo. Quizá no les resuelvas todo su problema, pero al menos puedes disminuirle las heridas. Tu amor hace más llevadera su cruz.
CRISTO POR ADAN
| Autor: Pedro García Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net Cristo x Adán. O uno u otro | |||
| Meditaciones de San Pablo. Si por el delito de uno murieron todos, por otro hombre, Jesucristo, la gracia y el don de Dios se desbordan sobre todos | |||
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