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HOMILECTICA:

Homilias, ciclo A, Fr Nelson Medina

Homilias, Ciclo A. Padre Llucià Pou Sabaté

Padre Fidel Oñoro CJM (Homilética por evangelistas)



CONCILIO VATICANO II


PASTORAL FAMILIAR





SERMONES DE SAN AGUSTÍN  http://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm

confesiones de san Agustín

Escritos de san Agustín

    Antología de Textos para hacer oración y para la meditación, Autor: Francisco Fdez-Carvajal, Ediciones Palabra


    VARIOS


    LITURGIA DE LAS HORAS, mes completo: http://www.liturgiadelashoras.com.ar/sync/

    intenciones del Papa

    EJERCICIOS DE S, IGNACIO por internet




    EL CELAM: http://www.celam.org/cebipal/index.php?name=lectioDivina   
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    JORGE LORING, presbítero:



    EL VATICANO:

    Página Oficial del VATICANO

    Congregación para la doctrina de la FE

    Congregación Culto Divino
                                                           





    "Descendió a los infiernos"
    La resurrección: hecho histórico y afirmación de la fe
    Del "sepulcro vacío" al encuentro con el Resucitado
    Características de las apariciones de Cristo resucitado
    La resurrección: evento histórico y al mismo tiempo meta-histórico
    La resurrección, culmen de la Revelación
    El valor salvífico de la resurrección
    Ascensión: misterio anunciado
    Ascensión: misterio realizado
    Los frutos de la Ascensión: el reconocimiento de que Jesús es el Señor

    "Creo en el Espíritu Santo" La promesa de Cristo
    "Parakletos", el Espíritu de la verdad
    "Parakletos". El Espíritu Santo, nuestro Abogado Defensor

    Preparación para la venida del Espíritu Santo a la luz del Antiguo Testamento
    Preparación a la venida del Espíritu Santo La comunidad apostólica en oración
                                                                                                  
    El bautismo en el Espíritu 
    El Espíritu Santo y la Eucaristía 
    Pentecostés, inicio de la misión de la Iglesia  
    Universalidad y diversidad de la Iglesia
    Pentecostés revela la estructura apostólica de la Iglesia
    El primer "kerygma"
    Las primeras conversiones, efecto del discurso de Pedro
    Pentecostés y presencia del único Reino de Cristo en la historia humana

    El Espíritu Santo en la vida de la Iglesia primitiva
    El Pentecostés de los gentiles
    El Espíritu Santo en la misión entre los paganos
    Fecundidad de Pentecostés

    Inicio de la revelación del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento. El nombre "espíritu"

    La acción creadora del Espíritu divino
    La acción directiva del Espíritu Santo
    La acción profética del Espíritu divino
    La acción santificadora del Espíritu divino
    La acción renovadora del Espíritu divino en la purificación del corazón
    La acción sapiencial del Espíritu divino

    El Espíritu divino y el Siervo
    La revelación del Espíritu Santo en Cristo
    Misterio de la Encarnación. El Espíritu Santo y María en la concepción virginal de Jesús
    El Espíritu Santo y María, tipo de la relación personal entre Dios y todo hombre
    El Espíritu Santo y María, modelo de la unión nupcial de Dios con la humanidad
    El Espíritu Santo, autor de la unión hipostática
    El Espíritu Santo, autor de la santidad de Jesús
    El Espíritu Santo en el episodio de la visitación
    El Espíritu Santo en la presentación de Jesús en el templo
    El Espíritu Santo en el crecimiento espiritual del joven Jesús
    El Espíritu Santo en las relaciones del joven Jesús con su madre
    La venida del Espíritu Santo en el bautismo de Jesús
    El Espíritu Santo en la experiencia del desierto
    El Espíritu Santo en la oración y en la predicación mesiánica de Jesús
    El Espíritu Santo en el sacrificio de Jesucristo
    El Espíritu Santo en la resurrección de Cristo

    Pedagogía de la revelación sobre la Persona del Espíritu Santo
    La revelación del Espíritu Santo como Persona
    La acción de la Persona del Espíritu Santo según los evangelios sinópticos
    La acción propia de la Persona del Espíritu Santo, según san Juan
    La acción personal del Espíritu Santo según la doctrina de san Pablo
    La acción personal del Espíritu Santo según las cartas de San Pablo

    La Persona del Espíritu Santo en los símbolos evangélicos de su acción salvífica: el viento, la paloma y el fuego
    La unción y el agua, símbolos evangélicos de la acción del Espíritu Santo

    La fe en el Espíritu Santo como Persona divina
    El Espíritu que "procede del Padre y del Hijo"

    El Espíritu Santo como Don
    El Espíritu Santo, alma de la Iglesia
    El Espíritu Santo, fuente de la unidad de la Iglesia
    El Espíritu Santo, fuente de la santidad de la Iglesia
    El Espíritu Santo, alma de la catolicidad
    El Espíritu Santo, principio vital de la apostolicidad de la Iglesia
    El Espíritu Santo, garante de la Iglesia en la custodia de la Revelación divina
    El Espíritu Santo, principio de la vida sacramental de la Iglesia
    El Espíritu Santo, principio vivificante del ministerio pastoral en la Iglesia
    El Espíritu Santo, fuente de los dones espirituales y de los carismas en la Iglesia

    El Espíritu Santo, Consolador
    El Espíritu Santo, Huésped divino del alma
    El Espíritu Santo, principio de la vida nueva con la abundancia de sus dones
    El Espíritu Santo, raíz de la vida interior
    El Espíritu Santo, autor de nuestra oración
    El Espíritu Santo, principio vital de la fe
    El Espíritu Santo, principio vital del amor nuevo
    El Espíritu Santo, fuente de la paz
    El Espíritu Santo, fuente de la verdadera alegría
    El Espíritu Santo, generador de la fortaleza cristiana
    El Espíritu Santo, prenda de la esperanza escatológica y fuente de la perseverancia final



    La Iglesia en el Credo
    El nombre de la Iglesia
    Sí a la Iglesia
    La Iglesia en el designio eterno del Padre
    El reino de Dios en el Antiguo Testamento
    Reino de Dios, reino de Cristo
    La obra de Cristo en la fundación de la Iglesia
    El significado del Reino de Dios en las parábolas evangélicas
    El crecimiento del reino de Dios según las parábolas evangélicas
    El Espíritu Santo en el origen de la Iglesia
    La Iglesia y el misterio trinitario
    El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento
    La Iglesia, pueblo de Dios
    La Iglesia, pueblo universal
    La Iglesia, cuerpo de Cristo
    La Iglesia, misterio y sacramento
    La Iglesia, prefigurada como Esposa en el Antiguo Testamento
    La Iglesia, presentada como Esposa por los Evangelios
    La Iglesia, descrita por san Pablo como Esposa
    Dimensión histórica y proyección escatológica de la unión nupcial de la Iglesia con Cristo
    La Iglesia, misterio de comunión fundada en el amor
    El primer germen de la comunión eclesial
    La Iglesia-comunión en el período que siguió a Pentecostés
    La Iglesia, misterio de comunión en la santidad
    La Iglesia, comunidad sacerdotal
    El bautismo, en la Iglesia, comunidad sacerdotal y sacramental
    La confirmación, en la Iglesia, comunidad sacerdotal y sacramental
    La Eucaristía, en la Iglesia, comunidad sacerdotal y sacramental
    La Penitencia, en la Iglesia, comunidad sacerdotal y sacramental
    La Unción de los enfermos, en la Iglesia, comunidad sacerdotal y sacramental
    El matrimonio en la Iglesia, comunidad sacerdotal y sacramental




                                        
                                                  

    sobre la expiación que todos deben al Sagrado Corazón de Jesús, PIO XI  

                                              
    Escritos de los santos:







    vida devota, san Francisco de Sales                                                            

    sufrimiento:



    APOLOGETICA:

    El Teólogo responde





    INDULGENCIAS


    NUEVA ERA:

    Jesucristo portador del manantial del agua de la vida                                     


    SANTERÍA

    http://corazoncatolico.blogspot.com/2009/02/la-santa-misa-verdad-o-engano.html

    de donde salió la esposa de Caín?

    Sobre la VIRGEN MARÍA:

    Marialis Cultus   Encílica EL Rosario de la Virgen María 

    LA VIRGEN MARÍA EN LA FORMACIÓN INTELECTUAL Y ESPIRITUAL, Congregación para la educación católica.

    DOCTRINA MARIANA, JPII:



    María y la resurrección de Cristo
    María y el don del Espíritu
    La dormición de la Madre de Dios
    La Asunción de la Virgen María, verdad de fe
    La Asunción de María en la tradición de la Iglesia
    María Reina del universo
    María, miembro muy eminente de la Iglesia
    María, tipo y modelo de la Iglesia
    La Virgen María, modelo de la maternidad de la Iglesia
    La Virgen María, modelo de la virginidad de la Iglesia
    La Virgen María, modelo de la santidad de la Iglesia
    La Virgen María, modelo de la Iglesia en el culto divino
    María, Madre de la Iglesia
    La intercesión celestial de la Madre de la divina gracia
    María Mediadora
    El culto a la Virgen María
    Naturaleza del culto mariano
    Devoción mariana y culto a las imágenes
    La oración a María
    María, Madre de la unidad y de la esperanza

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    Solemnidad de San José

    Cristo en la historia de la humanidad que lo precedió
    La Encarnación, ingreso de la eternidad en el tiempo
    El tiempo del Evangelio


    LIBROS_
                               
    VARIOS:


    ¿Quién comprende lo que Dios quiere?. Amar más a Dios

    Sab 9, 13-18: ¿Quién comprende lo que Dios quiere?
    Lc 14, 25-33: Amar más a Dios

    Para ser cristiano, la Iglesia exige en realidad muy poco. Se bautiza a los niños recién nacidos y apenas se exige nada a sus padres; a lo más, la asistencia a unas charlas preparatorias del acto del bautismo y un vago compromiso de actuar en cristiano educando al niño según la ley de Dios y los mandamientos de la Iglesia. Sin embargo, esto no era así al principio. Para ser discípulo, Jesús ponía unas duras condiciones, que llevaban a quien quería serlo a pensárselo seriamente. Pocos seríamos cristianos, si para ello tuviéramos que cumplir las tres condiciones que, llegado el caso, Jesús exige a sus discípulos. Y decimos llegado el caso, porque estas tres formulaciones del evangelio de hoy que vamos a comentar son “formulaciones extremas”; representan la meta utópica que no debemos perder de vista, estando dispuestos a alcanzarla en el seguimiento de Jesús.

    Por la primera (Si uno quiere venirse conmigo y no me prefiere a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a sí mismo, no puede ser discípulo mío), el discípulo debe estar dispuesto a subordinarlo todo a la adhesión al maestro. Si en el propósito de instaurar el reinado de Dios, evangelio y familia entran en conflicto, de modo que ésta impida la implantación de aquél, la adhesión a Jesús tiene la preferencia. Jesús y su plan de crear una sociedad alternativa al sistema mundano están por encima de los lazos de familia.

    Por la segunda (Quien no carga con su cruz y se viene detrás de mí, no puede ser discípulo mío) no se trata de hacer sacrificios o mortificarse, que se decía antes, sino de aceptar y asumir que la adhesión a Jesús conlleva la persecución por parte de la sociedad, persecución que hay que aceptar y sobrellevar como consecuencia del seguimiento. Por eso, no es necesario precipitarse, no sea que prometamos hacer más de lo que podemos cumplir. El ejemplo de la construcción de la torre que exige hacer una buena planificación para calcular los materiales de que disponemos o del rey que planea la batalla precipitadamente, sin sentarse a estudiar sus posibilidades frente al enemigo, es suficientemente ilustrativo.

    La tercera condición (todo aquel de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene no puede ser discípulo mío) nos parece excesiva. Por si fuera poco dar la preferencia absoluta al plan de Jesús y estar dispuesto a sufrir persecución por ello, Jesús exige algo que parece está por encima de nuestras fuerzas: renunciar a todo lo que se tiene. Se trata, sin duda, de una formulación extrema que hay que entender. El discípulo debe estar dispuesto incluso a renunciar a todo lo que tiene, si esto es obstáculo para poner fin a una sociedad injusta en la que unos acaparan en sus manos los bienes de la tierra que otros necesitan para sobrevivir. El otro tiene siempre la preferencia. Lo propio deja de ser de uno, cuando otro lo necesita. Sólo desde el desprendimiento se puede hablar de justicia, sólo desde la pobreza se puede luchar contra ella. Sólo desde ahí se puede construir la nueva sociedad, el reino de Dios, erradicando la injusticia de la tierra.

    Para quienes quitamos con frecuencia el aguijón al evangelio y nos gustaría que las palabras y actitudes de Jesús fuesen menos radicales, leer este texto resulta duro, pues el Maestro nazareno es tremendamente exigente.

    No en vano, el libro de la Sabiduría formula hoy a modo de interrogante la dificultad que tiene conocer el designio de Dios y comprender lo que Dios quiere. Será necesario para ello recibir de Dios sabiduría y Espíritu Santo desde el cielo para adecuar nuestra vida a la voluntad de Dios manifestada por Jesús. Necesitamos ciertamente esa ayuda del cielo para ir contra corriente y tener la capacidad de renuncia total que pide el evangelio y a la que debemos estar dispuestos, llegado el caso. Pero esto que en el evangelio se nos propone como exigencias radicales de Jesús hoy no es tanto el comienzo del camino, sino la meta a la que debemos aspirar, aquello a lo que debemos tender, si queremos seguir a Jesús. Tal vez no lleguemos nunca a vivir con esa radicalidad las exigencias de Jesús, pero no debemos renunciar a ello, por más que nos encontremos a años luz de esa utopía.

    Para la revisión de vida
    En mi seguimiento de Jesús ¿cómo ha sido mi discernimiento para asumir los valores del Reino? ¿He aceptado fielmente las exigencias de Jesús para seguirlo?

    Para la reunión de grupo
    - Jesús sigue llamando a seguirlo, con algunas condiciones y exigencias. ¿Cuáles serán esas exigencias para nuestro tiempo? ¿Qué significará desprenderse de los vínculos familiares? ¿Cómo asumimos los cristianos ese cargar con su propia cruz?
    - Ante un sistema mundial al que no le importa excluir a los pobres en aras de un crecimiento económico para unos pocos, ¿no valdrá la pena tomar el ejemplo del Evangelio de ponerse a pensar y programar, para después actuar en favor de la Vida? ¿Cómo podríamos organizarnos en contra de la exclusión actual?

    Para la oración de los fieles
    - Para que los hombres y mujeres se comprometan a vivir ya desde ahora los valores del Reino, roguemos al Señor...
    - Por todas las organizaciones populares que buscan la vida de sus comunidades, para que en este esfuerzo logren superar los conflictos que esto conlleva...
    - Para que nuestra comunidad cristiana acepte desde el discernimiento las exigencias del seguimiento de Jesús...

    Oración comunitaria
    Dios Padre nuestro que en Jesús te has acercado a nosotros y nos lo has propuesto como modelo y Camino: ayúdanos a escuchar su invitación a seguirle, y danos coraje y amor para dejarlo todo por su Causa y seguirlo efectivamente, por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

    Colaboración del Servicio Bíblico Latinoamericano