Corpus Christi

Corpus Christi (en latín, "Cuerpo de Cristo") o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (antes llamada Corpus Domini ("Cuerpo del Señor"), es una fiesta destinada a celebrar la Eucaristía.

Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los católicos en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento.

Esta fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon promueve la idea celebrar una festividad en honor del cuerpo y la sangre de Cristo presente en la Eucaristía, siendo Santo Tomás de Aquino el encargado de difundirla con su obra Oficio y Misa del Corpus, además de componer himnos eucarísticos, como el Pange Lingua.

En el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena, (Italia), al romper la hostia consagrada, brotó sangre.1 Este hecho milagroso, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi. Fue instituida el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus hoc mundo.

Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi”.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
 

Juan Pablo II exhortó a que se renueve la costumbre de honrar a Jesús en este día llevándolo en solemnes procesiones.

Milagro Eucarísitico
Oh banquete precioso y admirable! , Santo Tomas de Aquino 
El sacramento que recibes se realiza por la palabra de Cristo, san Ambrosio.
INSTRUCCIÓN DE LOS RECIÉN BAUTIZADOS SOBRE LA EUCARISTÍA, san Ambrosio 
EL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO NOS SANTIFICA, san Fulgencio

EL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO NOS SANTIFICA, san Fulgencio

JESÚS / EUCARISTÍA / CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Del Tratado de san Fulgencio de Ruspe, obispo, Contra Fabiano.

Ha sido el mismo Señor quien ha dicho: Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Y porque Cristo murió por nuestro amor, cuando hacemos conmemoración de su muerte en nuestro sacrificio pedimos que venga el Espíritu Santo y nos comunique el amor; suplicamos fervorosamente que aquel mismo amor que impulsó a Cristo a dejarse crucificar por nosotros sea infundido por el Espíritu Santo en nuestros propios corazones, con objeto de que consideremos al mundo como crucificado para nosotros y nosotros sepamos vivir crucificados para el mundo; así, imitando la muerte de nuestro Señor, como Cristo murió al pecado de una vez para siempre, y su vida es vida para Dios, también nosotros vivamos una vida nueva, y, llenos de caridad, muertos para el pecado vivamos para Dios.
Ver todo el documento

Todos los artículos sobre el CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO


Editado en Villanueva Casanare, parroquia del Sagrado Corazón de Jesús