La devoción de las TRES AVEMARÍAS

Decía Jesús: "¿De que aprovechará al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?...." El negocio más importante es, por consiguiente, el de alcanzar la eterna salvación.
¿Queréis salvaros?.. Sed devotos de la Virgen María. Pedidle su auxilio rezando las TRES AVEMARÍAS, porque a pesar de ser un obsequio muy breve os atraera su amparo y su defensa, pues la Madre de Dios "es tan magnifica -como dice San Andrés Cretense- que suele devolver cosas grandes por pequeños servicios".
La Santísima Virgen reveló a Santa Matilde y a Santa Gertrudis, que cuantas veces los cristianos rezan TRES AVEMARÍAS en honra de los privilegios que recibió de la Santísima Trinidad ( el poder que le otroga Dios Padre, la sabiduría que le comunicó  Dios Hijo y la misericordia con que la enriqueció Dios Espíritu Santo), otras tantas veces  el poder, la sabiduría y amor van desde su Inmaculado Corazón a inundar las almas de quienes de esta manera la honran e invocan.

P R A C T I C A
    1.    ¡María, Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal!
           Por el poder que le concedió el Padre Eterno.
                                                           Ave María.....
    2.    ¡María, Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal!
            Por la Sabiduría que os concedió el Hijo.
                                                           Ave María....
    3.    ¡María, Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal!
           Por el Amor que os concedió el Espíritu Santo.
                                                            Ave María....

(Gloria Al Padre Y Al Hijo Y Al Espíritu Santo Como Era En Un Principio Ahora Y Siempre Por Los Siglos De Los Siglos Amen.)

La siguiente Jaculatoria fue indulgenciada por San Pío X, y la recomendó rezar junto con esta devoción: ¡Oh María, por tu Inmaculada Concepción, purifica mi cuerpo y santifica mi alma!