María (la Madre de Jesús)

La Santísima Virgen María,  
La Escogida de Dios para ser la Madre de Dios Hijo.
En las sagradas escrituras encontramos la narración de este gran misterio de la Llena de Gracia
Mateo 1
16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.
18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
20 Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»
22 Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta:
23 = Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, = que traducido significa: «Dios con nosotros.»

Lucas 1
26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,
37 = porque ninguna cosa es imposible para Dios.» =
38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Honra a tu padre y a tu madre, Dt 5, 16 - Mc 7,10

AMEMOS A NUESTROS PADRES

Los números de referencia son del CATECISMO de la IGLESIA.

Hermanitos después de Dios están nuestros padres. El observar este mandato nos trae bendición y el no observarlo nos trae maldición.

·          Dios nos llama a amar al prójimo como a  nosotros mismos y este mandato, primero, es para quienes nos han dado la vida: nuestros padres.
·          Tengamos mucho cuidado de no faltarles al respeto o de despreciarlos.
·          No les causemos disgusto ni tristeza, por ningún motivo
·          Debemos prestarle ayuda material y moral en su vejez
·          No dejarlos solos en su enfermedad, abatimiento o tristeza, soledad. Debemos estar atentos a darles consuelo y brindar todo apoyo necesario.

2197 Dios quiso que, después de Él, honrásemos a nuestros padres, a los que debemos la vida y que nos han transmitido el conocimiento de Dios.

2214 La paternidad divina es la fuente de la paternidad humana (Ef 3, 14-15 "Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra); es el fundamento del honor debido a los padres.

2200 “El cumplimiento del cuarto mandamiento lleva consigo su recompensa: “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar” (Ex 20, 12; Dt 5, 16). La observancia de este mandamiento procura, con los frutos espirituales, frutos temporales de paz y de prosperidad. Y al contrario, la no observancia de este mandamiento entraña grandes daños para las comunidades y las personas humanas.

2215 “El respeto a los padres (piedad filial) está hecho de gratitud para quienes, mediante el don de la vida, su amor y su trabajo, han traído sus hijos al mundo y les han ayudado a crecer en estatura, en sabiduría y en gracia. “Con todo tu corazón honra a tu padre, y no
olvides los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?” (Si 7, 27-28).

2216 “El respeto filial se expresa en la docilidad y la obediencia verdaderas. “Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre... en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar” (Pr 6, 20-22). “El hijo sabio ama la instrucción, el arrogante no escucha la reprensión” (Pr 13, 1).

Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu madre: corona graciosa son para tu cabeza y un collar para tu cuello. (Prov. 1, 8-9)

“Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor” (Col 3, 20; Cf. Ef 6, 1).

Llamó, pues, Tobit a su hijo, que se presentó ante él. Tobit le dijo: «Cuando yo muera, me darás una digna sepultura; honra a tu madre y no le des un disgusto en todos los días de su vida; haz lo que le agrade y no le causes tristeza por ningún motivo. Acuérdate, hijo, de que ella pasó muchos trabajos por ti cuando te llevaba en su seno. Y cuando ella muera, sepúltata junto a mí, en el mismo sepulcro.  (Tobias 4, 3-4)


Cuando se hacen mayores, los hijos deben seguir respetando a sus padres. Deben prevenir sus deseos, solicitar dócilmente sus consejos y aceptar sus amonestaciones justificadas. La obediencia a los padres cesa con la emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, el cual permanece para siempre. Este, en efecto, tiene su raíz en el temor de Dios, uno de los dones del Espíritu Santo.

2218 El cuarto mandamiento recuerda a los hijos mayores de edad sus responsabilidades para con los padres. En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento. Jesús recuerda este deber de gratitud (Cf. Mc 7, 10-12).

Siracida 3 deberes de los hijos hacia los padres

1 Hijos, escúchenme a mí, que soy su padre;  hagan lo que les digo, y así se salvarán.
2 Porque el Señor quiere que el padre sea respetado por sus hijos y confirmó el derecho de la madre sobre ellos.
3 El que honra a su padre expía sus pecados 4 y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro.
5 El que honra a su padre encontrará alegría en sus hijos y cuando ore, será escuchado.
6 El que respeta a su padre tendrá larga vida y el que obedece al Señor da tranquilidad a su madre.
7 El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus dueños a quienes le dieron la vida.
8 Honra a tu padre con obras y de palabra, para que su bendición descienda sobre ti,
9 porque la bendición de un padre afianza la casa de sus hijos, pero la maldición de una madre arranca sus cimientos.
10 No busques tu gloria a costa del deshonor de tu padre, porque su deshonor no es una gloria para ti:
11 la gloria de un hombre proviene del honor de su padre y una madre despreciada es un oprobio para los hijos.
12 Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez y no le causes tristeza mientras viva.
13 Aunque pierda su lucidez, sé indulgente con él; no lo desprecies, tú que estás en pleno vigor.
14 La ayuda prestada a un padre no caerá en el olvido y te servirá de reparación por tus pecados.
15 Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la escarcha con el calor.
16 El que abandona a su padre es como un blasfemo y el que irrita a su madre es maldecido por el Señor.






visita del Papa a Londres

ROSARIUM VIRGINIS MARIAE, encíclica sobre el Rosario

16 octubre del año 2002, JUAN PABLO II

- En esta carta apostólica se declara un año dedicado al Rosario (octubre 2002 - octubre 2003).
- Se proponen 50 avemarías más: los misterios luminosos.
de clik aquí para ir a la encíclica


                                                            Aquí otros temas sobre el rosario

El Santo Rosario, ¿Que es?


SANTO ROSARIO / VIRGEN MARÍA
EL PODER Y LA FUERZA DEL SANTO ROSARIO
El rezo del Rosario es una de las devociones más arraigadas en el pueblo cristiano.

El santo Rosario es una oración Bíblica. El completo consiste en meditar los misterios de la vida de nuestro Señor Jesucristo: La Encarnación, su vida pública, su Pasión y la Resurrección. Son 20 misterios: 5 gozosos, 5 luminosos, 5 dolorosos y 5 gloriosos, ¡los más bellos del cristianismo! Mientras se medita cada "misterio", se reza un Padrenuestro, 10 Avemarías y un Gloria al Padre

El santo Rosario es una oración recomendada y rezada por más de 20 Papas, por miles de Obispos, y por millones de sacerdotes, monjas y seglares cristianos.

En el año 1208, Santo Domingo de Guzmán recibe de la Virgen María, el Santo Rosario. 

Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.

Fue el Papa, Pio V, después de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla de Lepanto (1571), victoria atribuída a la Madre de Dios, invocada por la oración del Rosario, quien oficializó y dió fuerza a esta devoción, tan maravillosa, arma poderosa contra el mal.


ROSARIUM VIRGINIS MARIAE, encíclica sobre el Rosario 

Continuemos con esta interesante historia de amor de Dios, a través de la Virgen María y de ella, todas las gracias de Dios, que alcanza para nosotros, por la oración del Santo Rosario continuar leyendo